¿Estoy ante un cadáver?
¿Es tu cruz el final del suplicio?
Voy a velarte por tres días
consciente de mi culpa,
con la esperanza de tu vuelta.
Quiero contemplar tu nuevo rostro,
oír tu voz de nuevo
preñada de palabras de vida.
Para ti será sencillo
regresar de la muerte,
el amor mueve tumbas,
otorga un nuevo cuerpo.
Polvo fuiste, pero no serás polvo,
no te abandonará tu Padre eterno
en este breve viaje que has tomado,
aunque calle y parezca como ausente
no dejará que puedan las tinieblas.
Tu misión no habrá sido inútil,
dormiste siempre con tranquila conciencia
ajeno al egoísmo de los poderosos,
fraterno con enfermos y necesitados
cual pelícano que desgarra su pecho.
Volveremos a vernos
aunque yo no comprenda los arcanos
y no sepa valorar la riqueza de un Hombre.
Retornarás, y te hallaré de nuevo
en tu nueva figura y apariencia.
Descansa rey de los humanos,
volveremos a vernos.