8/2/16

CAMBIO DE RUMBO

En el pasado guardé en mi habitación
miles de armas contra mis enemigos,
montones de traiciones a los aliados,
y me sentí fuerte, importante y algo triste.
El fuego de mi orgullo
rompió amistades y redujo a cenizas
mis nobles sentimientos.
Continué hiriendo con espadas
blandidas a izquierda y a derecha
las buenas intenciones que me rodeaban.
Ahora en el presente he comprendido
que malgasté mi vida para nada
y soy consciente de que basta una caja
donde guardar un poco de ternura,
de que sobran los enfrentamientos,
y es que los actos han de ser guiados
por el corazón en común armonía,
con la buena conciencia y el sueño relajado.
Empezaré como en una hoja en blanco
a vivir con pasión la humildad, la sencillez,
haré tábula rasa de todo mi pasado
y podrá crecer ávidamente la alegría.