31/8/11

ONCE

Devorando palabras con la boca,
estrangulando belleza con los dedos,
con los ojos apagando las luces,
con el corazón rompiendo amores
no cabe subsistir ni dar aliento
a otras bocas, a otros ojos, a los otros.
Besar, reír, acariciar, querer:
no hay hombre malo si es un hombre
por más que huya de sí,
por más que no se encuentre.
Siempre existe un refugio en la tormenta.

29/8/11

NUEVE

No me podré expresar
por temor a que huyas,
como aquellos gorriones
que temen los sonidos,
como la luz del día
que marchita el crepúsculo,
como el fuego acallado
por el agua de lluvia.
Ya no podré escribir
poemas que te agraden
por miedo a oídos sordos,
por miedo a ojos cerrados,
por miedo a que te marches.

OCHO

No abarcará mi mano
tu medida
ni soportar podrá
tu peso;
no aguantará fresca
tu fuego
ni acariciar sabrá
tu cutis.
Sostener, estrecharla
sería imprescindible
para mi paraíso.

27/8/11

CINCO

Me senté cabe un río:
el agua se dormía,
enmudecía el viento
y caí en un sueño profundo
lleno de gotas y ventisca
que -¿lo adivinas?-
me recordó tu fuego
en una zarza ardiendo.
Me descalcé al instante
(en sueños todavía)
por si estaba pisando
una tierra sagrada.

CUATRO

Llegué junto al muro
de las lamentaciones,
mis manos lo tocaron:
sentí frío.
Reposé mi cabeza
y te dejé un mensaje
críptico, en clave,
pero encendió las piedras.