23/2/16

SINERGIA

No necesito alimentarme,
tan solo tienes que estrechar mi mano,
el alimento que me fortalece
es el contacto de tus tibios dedos.
Si además acaricias mis cabellos
desenredando mis oscuras greñas,
ya sería el mejor de los regalos
y la más indeleble de tus huellas.
Tu mano, gemela de la otra,
invoca mis sueños deseados
y mis manos, nacidas de las tuyas,
regresarán el contacto consumado.
No moriré de hambre si esto ocurre,
no desearé ningún otro contacto,
dame la mano, caminemos juntos
hacia una realidad multiplicable.

19/2/16

LIGHTING

Me esperas siempre al alba
llenando de verdad mis sueños
y el sol ilumina las dudas
que la noche me sembró al acostarme.
Me siento volar libre
en el cielo de tu condescendencia,
con cuerpo ingrávido,
con alma sin candados,
lejos, muy lejos de la muerte
y del vacío de las realidades.
El miedo al sinsentido se diluye
y sobrevive la belleza pura,
desnuda, afirmativa,
de la luz que da vida a la existencia.

CAMBIO DE PERSPECTIVA

Juzgué equivocadamente,
tal vez por estar muy lejos
en la emoción y en el tiempo,
que eras abstracto e imaginario.
Poco después, más cerca,
te vi persona amiga
que intentaba empatizar conmigo
y me dejé llevar por la sospecha.
Borré de un plumazo
los que yo creía maquillajes,
las preguntas sin respuesta,
los subconscientes innatos,
y al fin te descubrí cual eras:
aspiración que llega a término,
pasión impregnada de magia,
ebriedad de dulzura.
Ahora te veo cara a cara,
ubérrima huerta de mis necesidades,
hilo de oro que me enseña la salida
de la incertidumbre de la existencia.


13/2/16

SIN LA CRUZ A CUESTAS


¿Estoy ante un cadáver?
¿Es tu cruz el final del suplicio?
Voy a velarte por tres días
consciente de mi culpa,
con la esperanza de tu vuelta.
Quiero contemplar tu nuevo rostro,
oír tu voz de nuevo
preñada de palabras de vida.
Para ti será sencillo
regresar de la muerte,
el amor mueve tumbas,
otorga un nuevo cuerpo.
Polvo fuiste, pero no serás polvo,
no te abandonará tu Padre eterno
en este breve viaje que has tomado,
aunque calle y parezca como ausente
no dejará que puedan las tinieblas.
Tu misión no habrá sido inútil,
dormiste siempre con tranquila conciencia
ajeno al egoísmo de los poderosos,
fraterno con enfermos y necesitados
cual pelícano que desgarra su pecho.
Volveremos a vernos
aunque yo no comprenda los arcanos
y no sepa valorar la riqueza de un Hombre.
Retornarás, y te hallaré de nuevo
en tu nueva figura y apariencia.
Descansa rey de los humanos,
volveremos a vernos.

11/2/16

MIL NOVECIENTOS SETENTA Y OCHO

Estaba en cuarto de primaria
y en la inocencia permanente;
mi profesor don Félix, con cojera,
intentaba enseñarnos todas las materias.
Un solo libro, pizarrín y tintero
eran toda nuestra parafernalia
y escribir en papel con líneas paralelas
con caligrafía de cuadernos Rubio.
Leche para el recreo
(el colacao lo traíamos de casa)
y partidos de fútbol
o peleas para ser los más fuertes.
Pero vayamos cronológicamente:
en el patio formábamos en filas
a un brazo de distancia,
cantábamos el himno nacional
y a golpe de silbato
comenzábamos a subir a clase;
también aprendimos del maestro
el himno a la Legión
y los viernes dibujábamos
la estampa del evangelio del domingo;
al acabar por la mañana
nos íbamos a comer a casa
y regresábamos para seguir la tarde
recitando de memoria las lecciones;
en el mes de mayo
acudíamos a la capilla
para cantar “Con flores a María”;
la Confirmación fue por sorpresa,
una mañana nos dijeron que el Obispo
había venido para hacernos adultos en la fe,
tres segundos por alumno bastaron;
de este modo transcurrían los días
en mi colegio: Patronato Montemolín.
Al empezar el bachillerato
mis padres, haciendo gran esfuerzo,
me matricularon en Corazonistas;
tras pasar un examen de ingreso
allí me formé con otros referentes
y, sin entenderlo a penas, fui testigo
de una educación muy diferente.
Quien sepa algo de mi biografía
sabrá qué sucedió posteriormente.

8/2/16

CAMBIO DE RUMBO

En el pasado guardé en mi habitación
miles de armas contra mis enemigos,
montones de traiciones a los aliados,
y me sentí fuerte, importante y algo triste.
El fuego de mi orgullo
rompió amistades y redujo a cenizas
mis nobles sentimientos.
Continué hiriendo con espadas
blandidas a izquierda y a derecha
las buenas intenciones que me rodeaban.
Ahora en el presente he comprendido
que malgasté mi vida para nada
y soy consciente de que basta una caja
donde guardar un poco de ternura,
de que sobran los enfrentamientos,
y es que los actos han de ser guiados
por el corazón en común armonía,
con la buena conciencia y el sueño relajado.
Empezaré como en una hoja en blanco
a vivir con pasión la humildad, la sencillez,
haré tábula rasa de todo mi pasado
y podrá crecer ávidamente la alegría.

SER INSEPARABLE

Hubo un día en que me aseé
a conciencia el cuerpo. Ducha,
lavado de dientes, corte de uñas,
incluso fui a la peluquería.
Usé perfume caro, me vestí
con mis mejores galas,
guardé fiesta y no di palo al agua,
ni siquiera me acordé de ti,
pero no me sentí radiante,
incluso estaba algo nervioso,
me faltaba algo por dentro.
Otro día descuidé el cuerpo,
olvidé afeitarme y secarme el pelo,
no me cambié de muda ni de ropa,
trabajé duro y a conciencia
y me centré en mi alma:
al lavar mi conciencia
con agua, pan y vino
recuperé la alegría y la paz
al desnudarme frente a ti,
al dejarme purificar internamente.
Ahora conjugo cuerpo y alma
en mi aseo diario y concienzudo.

3/2/16

RELACIÓN DIVERGENTE

No sé si es gracia o es pecado,
unas veces eres razón de mi alegría,
otras el motivo de mi fiel dolor,
te amo con pasión en ocasiones
y otras siento como tortura tu aguijón.
A veces mis plegarias son oídas,
otras se pierde en el desierto mi oración,
hijo me siento en ocasiones del demonio,
y en otras hermano de ángeles de Dios.
El perdón es la esencia de mi vida
cuando comparto mi fragilidad
y no dudo en infligir castigos
si atacan al pobre o a la fraternidad.
Pido perdón por el atrevimiento
de dudar, de dudar y de dudar,
pero soy una oveja descarriada
que solo tu amor intenta conservar.

OÍDOS ATENTOS

Llegaste con tu voz, sin tu presencia,
como el eco de un amigo invisible,
como un sueño auditivo
casi irreconocible, pero cierto.
Yo te oí claramente, y recuerdo
que pedí que te quedaras,
que no te desviaras a otro lado,
que siguieras conmigo eternamente.
Me recuerdo persiguiéndote,
persiguiendo el origen corpóreo
de las palabras que escuchaba,
persiguiendo tus ojos, tus labios,
tus manos y tus pies, tu cuerpo,
sin descanso, pero tranquilamente,
buscando mi reposo en tu presencia.
Temía tanto tu silencio
que mis gritos y mis versos
no dejaban de hablarte con angustia,
que mis ojos apenas se cerraban
por si llegabas en persona
y me perdía el milagro del contacto.
Y así años y años transcurridos
contigo, mas sin tenerte de otro modo
que en voz, que en palabra, que en eco
y a veces entre silencio y silencio.
He llegado a pensar que hasta la muerte
no podremos mirarnos cara a cara.