26/1/16

ESPEJISMO

Por veces,
creí verte a través del cristal
de mi ventana de insomnio,
como en un escaparate:
allí estabas tú.
Jadeaban mis párpados
al no poder tocarte:
al otro lado estabas tú...
Tras los cristales
seguías pareciendo
de oro y de perfume.
Por el momento,
sigo estando solo
a las tres de la madrugada,
y el tiempo se detiene
en los cristales y en mis ojos
buscando tu presencia.