Estoy capacitado para que hagas silencio,
no como esa noche en la que me llamaste
y obedecí siguiendo tras tus pasos,
pero me quedo en el intento.
Puedo intuir tus pensamientos,
encriptada solución de mi futuro,
y abandonar mis sueños engañosos,
pero se me apodera el ego.
Soy capaz de vencerte en la batalla
como Amadís a Endriago
y arrebatarte el poder de tus verdades,
pero fallan mis fuerzas.
Puedo hacer de tu luz sombra
que te impida rastrear mis huellas,
que me oculte de tu eterna mirada,
pero no sé si debo.