28/6/15

CAPRICHO

Hay un diálogo imposible
entre el mar y los diques,
entre las tormentas
y los pararrayos,
entre los incendios
y el agua defensora,
entre la puesta del sol
y la luz eléctrica,
entre el amargo luto
y la sana alegría,
entre el triunfo absoluto
y el fracaso humillante,
entre la gracia salvadora
y la perpetua condena.
Hay una enorme sima
entre la fuerza bruta
y la frágil debilidad,
entre la rica opulencia
y la pobre miseria,
entre el sí concesivo
y el no rotundo,
entre el placer sagrado
y el profano dolor,
entre la belleza objetiva
y la subjetiva fealdad.
Hay un muro insalvable
entre la libertad incondicional
y la injusta esclavitud,
entre la certeza racional
y la constante duda,
entre el amor compartido
y el odio visceral,
entre la vida que espera
y la implacable muerte,
entre tú que me olvidas
y yo que te deseo.
Hay algo de traviesa ironía
en esa unión irrealizable,
 dicotomía irreal
porque son vasos comunicantes.