Hoy fluyen
los versos
hermanándose
uno a uno,
refrescando
mi boca.
I
Sencillamente
lluvia.
II
Sencillamente
lluvia
se me
antojan los yermos,
vergeles compartidos.
III
Sencillamente
lluvia
se me antoja
la noche,
barrancos y
rieras.
IV
Sencillamente
lluvia
se me
antojan las piedras,
arenas de
las playas
bañadas en
la costa.
V
Sencillamente
lluvia
se me
antojan los montes
surcados por
navíos.
VI
Sencillamente
lluvia
se me antoja
el bochorno
como húmeda
brisa.
VII
Sencillamente
lluvia
se me antoja
la vida,
el trabajo,
el sudor.
VIII
Sencillamente
lluvia
se me antoja
tu voz
tras haberte
buscado
en yermos,
en noche,
en piedras y montes,
en el calor de estar vivo.