Eres la equis en mi abecedario,
una cifra mayor que el infinito,
la dosis de perdón que necesito,
la única fecha de mi calendario.
Eres lo no apuntado en mi diario,
el nombre abstracto y propio que repito,
la ciudad compartida en donde habito,
mi amante fiel, mi amigo solidario.
Eres el alimento en mi despensa,
el vino añejo de mi añosa bodega,
el balcón de mi casa solariega,
entrega, paz, regalo, recompensa;
eres el agua fresca de mi pozo,
salud, riqueza, perfección y gozo.
Eres todos mis panes y mis peces,
formas parte de mí, te pertenezco.
Junto a tu cuerpo en (c)alma permanezco
para darte el amor que te mereces.