Busco siempre que mi palabra sea
desenmascaradora de sospechas,
verdad que muestre un singular camino
que atraviese los muros del engaño.
Deseo que mi voz la entienda el pueblo
con claridad y sencillez de canto
y que sirva como irrompible espejo
que ponga al exterior lo que está oculto.
No quiero mi palabra disfrazada
de engañosos ropajes, mentirosa,
sino más bien desnuda, despechada,
que luche sin cesar por la justicia.
Quisiera que mi voz fuera la tuya,
llena de autoridad y desafío,
algo imprudente, sí, mas lisa y llana
y que alimente como el pan y el vino.