Y si algún día saciaras mis sedientos labios,
y si un día iluminaras mis sombríos ojos
ya no sería desierto mi ceguera.
Habría lluvia, aguaceros, tormentas;
habría luces, rayos y cometas.
Algún día, sí, tu agua milagrosa,
tu prodigiosa claridad,
acabará de facto mi merecido exilio
porque vendrás a mí.
y si un día iluminaras mis sombríos ojos
ya no sería desierto mi ceguera.
Habría lluvia, aguaceros, tormentas;
habría luces, rayos y cometas.
Algún día, sí, tu agua milagrosa,
tu prodigiosa claridad,
acabará de facto mi merecido exilio
porque vendrás a mí.