24/2/11

CÁRMINA EVANGÉLICA

Para escribir el salmo que me lleve a tu alma
necesito versículos del cáliz de tu cuerpo,
la ostia consagrada a dar vida a la muerte,
tu profética voz, sangre de tu costado.

Con los ojos cerrados me alumbrará tu luz,
surgirá de mis dedos, de mi pluma vacía
nuestra sencilla Biblia, nuestro canto secreto.
Sabrá el papel tu nombre, las notas su lugar.

Rapsoda de milagros renaceré de Elías
y tu carro de fuego me acercará hasta ti
(entre celeste música).
Lázaro revivido por un nuevo Eliseo
en un ósculo eterno descansaré por fin.

DE VUELTA

                        Como las alas de las hojas,
                        como los ojos de las olas,
                        como las hojas de los ojos,
                        como las olas de las alas.
                                   (Vicente Huidobro)
He conseguido regresar
de donde nadie vuelve.
He vuelto del naufragio
consustancial al hombre,
he vuelto de la lucha
contra el lobo que soy
para conmigo mismo.
Y te espero en el barco
donde siempre te espero
para que me arrebates
como el mar a las olas
y me lleves de vuelta.
Y te espero en el banco
construido de tiempo
para que me transportes,
como hacen los otoños
con las hojas marchitas,
en tus alados brazos,
para que nuestro amor
se abrace con la muerte.

TE PERTENEZCO

Eres la equis en mi abecedario,
una cifra mayor que el infinito,
la dosis de perdón que necesito,
la única fecha de mi calendario.

Eres lo no apuntado en mi diario,
el nombre abstracto y propio que repito,
la ciudad compartida en donde habito,
mi amante fiel, mi amigo solidario.

Eres el alimento en mi despensa,
el vino añejo de mi añosa bodega,
el balcón de mi casa solariega,

entrega, paz, regalo, recompensa;
eres el agua fresca de mi pozo,
salud, riqueza, perfección y gozo.

Eres todos mis panes y mis peces,
formas parte de mí, te pertenezco.
Junto a tu cuerpo en (c)alma permanezco
para darte el amor que te mereces.

LENTA TRANSFORMACIÓN

Aunque parezca que la piedra y el agua
no se entienden, no hablan,
lo cierto es que tú, gota, corriente,
penetras en mí, roca, guijarro
y me dices golpe a golpe o suavemente,
segundo tras segundo, en continuo contacto,
que me quieres, que me quieres cambiar
en la forma y el fondo.
Y aunque ahora no entiendo,
comprenderé dolorosamente,
a pesar de lo suave del contacto,
que es lo que necesito, que te necesito
en lo más profundo y en la superficie,
aunque tengan que pasar muchos años.

NUESTRA PALABRA

Busco siempre que mi palabra sea
desenmascaradora de sospechas,
verdad que muestre un singular camino
que atraviese los muros del engaño.
Deseo que mi voz la entienda el pueblo
con claridad y sencillez de canto
y que sirva como irrompible espejo
que ponga al exterior lo que está oculto.
No quiero mi palabra disfrazada
de engañosos ropajes, mentirosa,
sino más bien desnuda, despechada,
que luche sin cesar por la justicia.
Quisiera que mi voz fuera la tuya,
llena de autoridad y desafío,
algo imprudente, sí, mas lisa y llana
y que alimente como el pan y el vino.

17/2/11

FIN DEL EXILIO

Y si algún día saciaras mis sedientos labios,

y si un día iluminaras mis sombríos ojos

ya no sería desierto mi ceguera.

Habría lluvia, aguaceros, tormentas;

habría luces, rayos y cometas.

Algún día, sí, tu agua milagrosa,

tu prodigiosa claridad,

acabará de facto mi merecido exilio

porque vendrás a mí.

LO QUE TE NECESITO

Que sí, que sí me faltas,
no me valen tus palabras,
no me sirven tus promesas,
ni las falsas imágenes
que intentan reflejarte.
La madera y el plástico
nunca podrán ser carne;
las promesas se incumplen
o se dejan a medias;
las palabras engañan
o las borra el ausín.
Que sí, que sí te quiero
como la ñiña
                  al iris,
como el potro 
                    a la yegua,
como el piano
                    a la nota,
como el polvo
                    al camino.
Por eso ya no quiero
mañanas ni silencios,
juegos y adivinanzas,
desatinos, locuras.
Necesito que mires
fijamente a mis ojos,
que me aparejes, me enjaeces,
que toques mi cuerpo con tus dedos,
que sean míos tus pies.

NO ME IMPORTA


Mientras no me falte el aliento
intentaré llenarte
con palabras de agua,
con retales de aire
y con sueños de fuego.
Mientras me queden fuerzas
serás mi único trabajo,
mi prospecto de vida,
mi as de oros,
mi Toboso.
No me importa
que manchen el camino
el sudor,
la lágrima,
la sangre.

HABLAR DE TI


Esta tarde voy a hablar del olvido
con el olvido, voy a hablar de ti.
Voy a violar el juramento que hice
de emigrar de tu carne.
¿Qué pregunta le haré?
¿Dónde quedan las noches
de sábanas ardientes?
¿En qué lugar habitan
los fieles juramentos?
¿Qué fue de las palabras
que sanaban heridas?
¿Para cuándo la resurrección de las miradas?
Esta tarde voy a hablar de amor,
esta tarde sé que me responderá el silencio.