No se puede
alcanzarte desde el miedo,
no se puede
tenerte por la entrega,
no desde el
premio ni desde el castigo,
no
comerciando con las buenas obras.
Alcanzarte y
tenerte es imposible
si tú no
quieres regalarte gratis.
Cuenta con
el amor y la fe ciega
que deposito
en tu regazo amante.
Te ruego
que, si quieres, me permitas
con
prudencia acercarme a tu persona,
incluso en
mi morada recibirte.
Te pido no
cansarme ni perderte.