26/5/16

MUDANZA

Pensé que era imposible resucitar a un muerto,
que el agua ardiente fecundara peñascos,
que se pudiera huir de los infiernos,
que las oscuras sombras se iluminaran tanto.
Pero viniste tú y lo hiciste posible,
-me abracé fuertemente a tu regazo-
resucitaste mis huesos y mi carne,
fecundaste con fuego mi corazón de piedra,
hiciste que tocara con mis dedos la gloria,
que en las noches sin luna recobrara la vista.
Mi vida se trocó de nada en todo,
mi existencia mudó de arriba abajo,
-cíngulo soy, ceñido a tu cintura-
¡ahora sí que creo en los milagros!

23/5/16

VINCULACIÓN

No se puede alcanzarte desde el miedo,
no se puede tenerte por la entrega,
no desde el premio ni desde el castigo,
no comerciando con las buenas obras.
Alcanzarte y tenerte es imposible
si tú no quieres regalarte gratis.
Cuenta con el amor y la fe ciega
que deposito en tu regazo amante.
Te ruego que, si quieres, me permitas
con prudencia acercarme a tu persona,
incluso en mi morada recibirte.
Te pido no cansarme ni perderte.

FRÁGIL DIÁLOGO

¿Por qué me obligas a pensarte siempre
si sabes que la loca de mi casa
anda suelta para que te ahuyente?
¿Cuándo podré por fin corresponderte
fijando mis pupilas a tu boca
para desentrañar tu voz presente?
¡Quiero tu intimidad, calladamente!
¿Podré algún día quedarme, poseerte,
uncido por el yugo de la mente
sin temor a alejarme de tu puerta?
Me asusta la tortura de perderte
y vivir en la tierra de la nada,
temo alejarme de tu casa amada
y no poder hablar contigo ausente.

6/5/16

QUERENCIA

Me toca jugar siempre con las cartas marcadas,
a menudo las trampas salen a relucir
y pierdo la partida sin sentirme culpable.
Casi siempre me apuesto la soledad,
la incertidumbre o el olvido y a menudo
termino recordando, creyendo, acompañado.
Da igual que me esconda o que me aleje,
que me muerda la lengua o que grite,
que construya castillos de naipes en el aire
o que acampe con mi tienda a la intemperie.
Casi siempre el río se desborda y rompe el puente,
a menudo dilapido mi sueldo en un instante,
da igual que medite o vaya a misa,
que me distraiga o que no crea en nadie:
mi silencio es un discurso comprendido,
mis promesas se las lleva el viento impetuoso.
Me encuentro a menudo con nidos escondidos,
con tierras prometidas no fecundas,
con arco iris monocromos,
con pieles de corderos que camuflan a lobos,
casi siempre mis farolas se funden
y cataratas blancas cubren mis ojos,
da igual que beba agua o que coma sin sal,
que me mantenga en forma o que me engorde,
mi cuerpo no consigue alcanzar a mi espíritu.
Intento inútilmente comprender homilías,
hallar la incógnita de ecuaciones sin grado,
habitar en las nubes, respirar bajo el mar,
diseminar semillas para que germinen,
exponer en vitrinas trofeos no ganados.
Siempre las sombras confunden mis miradas,
habitan mi memoria recuerdos no vividos,
me despido a diario de mis preciadas joyas
y acabo disfrazado de otro que me aliena.
Me toca casi siempre sorber la realidad,
sentirte junto a mí, de manera confusa
y terminar ebrio de esperanzas cumplidas:
acompañado, creyendo, recordando.