28/6/15

CAPRICHO

Hay un diálogo imposible
entre el mar y los diques,
entre las tormentas
y los pararrayos,
entre los incendios
y el agua defensora,
entre la puesta del sol
y la luz eléctrica,
entre el amargo luto
y la sana alegría,
entre el triunfo absoluto
y el fracaso humillante,
entre la gracia salvadora
y la perpetua condena.
Hay una enorme sima
entre la fuerza bruta
y la frágil debilidad,
entre la rica opulencia
y la pobre miseria,
entre el sí concesivo
y el no rotundo,
entre el placer sagrado
y el profano dolor,
entre la belleza objetiva
y la subjetiva fealdad.
Hay un muro insalvable
entre la libertad incondicional
y la injusta esclavitud,
entre la certeza racional
y la constante duda,
entre el amor compartido
y el odio visceral,
entre la vida que espera
y la implacable muerte,
entre tú que me olvidas
y yo que te deseo.
Hay algo de traviesa ironía
en esa unión irrealizable,
 dicotomía irreal
porque son vasos comunicantes.

17/6/15

CREDO

Dios no echa las cartas
ni juega con los dados,
se burla de los que no creen
en la propia libertad,
de los que le hacen responsable
de la felicidad y la desgracia.
Dios no condiciona sino que ama,
está en contra del negativismo,
del conformismo y del absurdo.
Ofrece a todos su paternal casa,
intenta que el delito no se confunda
con el derecho y la justicia.
Nos cede el universo entero
para poder reinventarlo,
no para envenenarlo con deseos oscuros.
Somos pequeños y mediocres
y queremos hacerle frente
y jugar a der dioses.
Desequilibramos la balanza
aun sabiendo que nos engañamos.
Pesa más la materia que el espíritu,
la ruindad que el ser honesto,
la exclusión que el abrazo,
la hostilidad que el pacifismo,
la vulgaridad que el ingenio,
el miedo que la confianza,
la ignorancia que la sabiduría.
Dios defiende el valor de la hermandad
y no actúa contra nada ni contra nadie
mientras que nosotros enmendamos su plana
y le contradecimos
dando poco y exigiendo mucho.
Nos definimos por lo que nos ocurre,
dejemos en paz a Dios,
vivir para servir es lo importante.
Yo creo en la inexistencia de la casualidad.
Yo creo en Dios padre, hermano, amigo.

11/6/15

HOY COMO AYER

Estás aquí, viviendo entre nosotros,
eres todos y cada uno de los hombres,
te haces hogar en cada casa,
pobre eres con los pobres,
clamas por la justicia y la fraternidad.
Aquí estás con toneladas de esperanza
para los que padecen el desprecio,
con infinitos litros de agua
para saciar la sed de los esclavos.
Estás aquí, con los desposeídos,
para devolverles su ansiada libertad,
sí, aquí, muy lejos de los bancos,
de los gobiernos, de los templos
que desoyen el derecho a la igualdad.
Estás aquí para curar heridas,
para acompañar ausencias,
para llenar las manos de ternura,
para dejar atrás la soledad.
Sigues aquí para denunciar el poder opresor,
para luchar por los niños que sufren,
para evitar la avaricia de tantos Midas
que todo lo que tocan lo transforman en miseria.
Aquí sigues para romper muros y vallas,
para repartir los bienes equitativamente,
para hacer de la rutina algo creativo,
para dar del vacío un salto a la eternidad,
para borrar las fobias del color de la piel,
para igualar religiones y sexos,
para echar abajo las torres de Babel.
Estás aquí, pero ninguneado,
desoído, abandonado, crucificado.

6/6/15

PROPÓSITOS

Satisfacer al amor
no resignarme ante el revés
ser bálsamo contra el dolor
desechar las mentiras
tener la humildad por bandera
fortalecer el pensamiento débil
alejarme del carnaval y las caretas
ser correcto con los incorrectos
intentar comprender lo incomprensible
tener el cuerpo y el espíritu libres
vestir de saber a los que ignoran
forjar la fuerza a pesar del dolor
no temer a la muerte
construir con el arte la amistad
compenetrarme con otros sentimientos
liberar a las presas de sus devoradores
no desoír a mi conciencia
ser espontáneo y no pedante
declinar interesadas invitaciones
plantar semillas de esperanza
olvidar los recuerdos negativos
ataviar a los niños con una fe robusta
coexistir siempre con alegría
descubrir el misterio de las causas
corresponder a las manos tendidas
ser ancla que protege en la tormenta
no creer en la plegaria como lenitivo
hilar con oro el paño desgarrado
gastar la última moneda para otro
no empeñar el corazón por nada
humanizar a los que cosifican
hacer milicia contra la malicia
perdonar los errores ajenos
no quedar suspenso ante lo inexplicable
actuar firme sin dejar de ser místico
armonizar las disparidades
alimentar con ilusión las hambres
dar por dormitorio el mundo sin fronteras
defender a ultranza la imaginación
obtener la paz con el perdón
transportar con mis pies a los parados
encarrilar los buenos propósitos
ansiar el absoluto en lo finito
escribir en presente lo que será el futuro
extender a todos lo que es de pocos
hacer zozobrar los ludibrios
llenar de júbilo el envejecimiento
buscar a Dios para no perderlo
colocar el bien como cimiento
desterrar el infierno de la tierra
despertar lo que llevamos dentro
cambiar de nombre a la palabra nunca
interrogarme siempre como los sabios
cambiar lo externo con el interior
volver a cerrar la caja de Pandora