Si se pudiera ver el horizonte
de mi amante y herido corazón
sobresaldrían torres de deseos
y cielo y tierra con igual color.
Día y noche fundirían su esencia,
vida y muerte tendrían mismo amor
lo alto y lo profundo se verían
jugando con la dicha y el dolor.
El luto y la blancura se unirían
para así celebrar la destrucción
de todo lo que implica la hermosura
de flores de jazmín o del carbón.
Convivirían el calor y el hielo,
firmarían la paz ciervo y león,
y la falacia y la verdad serían
compañeras de viaje en el avión.