Hoy me siento una imagen
ingeniosa
bajando sin remedio hacia la sal
limitado de orillas variopintas,
desviado y saltando desniveles,
colmado con la lluvia de las
nubes,
mermado por el sol que me
evapora.
Me resulta difícil explicarlo,
pero lo intentaré con mi sonido.
Beso a mi paso árboles y tierra,
me dejo contemplar por los ancianos
y a los jóvenes les permito
entrar;
me desangran para crear riqueza
y alimentar el hambre del mañana.
Hoy me siento generador de vida,
corriente singular e irrepetible;
reflejan mis espejos los
paisajes
y animalillos vienen a mi
encuentro
para saciar la sed de su
peligro.
No caducan las hojas de mi
instinto
avanzando sin freno el
calendario
con un flujo inconstante de mis
lágrimas,
y variable caudal de la riqueza.
Yo arranco, transporto y
deposito
mis ingredientes y mis
esperanzas.
Nazco pequeño, pobre e inseguro
y muero sin cesar tras mis
trabajos,
mas mi existencia seguirá su
curso
volviendo a renacer cada segundo.