“Nulla Nox Sine Linea”
Seguro que
mi forma de ser está en mis genes
y mi forma
de andar, de sonreír, de usar las manos,
soy como soy
por causa de otras vidas
que el
tiempo sepultó con sus deseos
y cargo en
mis espaldas sinsabores, abrazos,
canciones, llantos,
encuentros presurosos y furtivos.
Tuvo fuerza
interior mi abuela Genoveva
y un tatarabuelo
propensión a la melancolía,
mi madre
siempre comentaba que tenía los ojos de mi tío
y algunos
dedos curvados cual mi padre.
He
contemplado atentamente las fotografías
asalmonadas y
antiguas buscando rasgos, gestos
para encontrarme
en mis antepasados,
para hallar
mis perfiles externos e interiores,
mis
raíces, algunas fechas que descifren secretos,
matrimonios,
comuniones, bautizos
que indiquen
mi origen, mi presente, mi futuro.
La verdad es
que no soy capaz de descubrir
los enigmas
secretos que esconden sus historias
ni tengo la
virtud de reconstruir genealogías,
vivo –lo sé–
acompañado por mis predecesores
no vengo de
la nada, encarno sus manías
adaptadas al
mundo en el que estamos,
hay agujeros
en el tiempo, por supuesto,
que acercan
el origen al presente;
hay árboles
de carne que despliegan sus ramas
y que dan
fruto por generaciones,
hay hechos
cotidianos que engendraron
las diarias
actitudes que despliego
sin saber,
sin entender, sin conocerlo.
Mi mundo -el
mundo- es una residencia
que cambia
de inquilinos con frecuencia
mientras
siguen igual el sol, la tierra, el aire, el agua.
Creo que a
todos nos sucede lo mismo
y los que
vengan sentirán lo mismo,
lo mismo
acabarán por preguntarse,
lo mismo
ascenderán y bajarán la escala
de
esta canción que de nuevo se repite.