10/6/16

TRAVESÍAS

Estuve en el desierto de encendidas arenas
y emigré hacia los bosques en busca de la sombra,
crucé ríos y lagos, subí nevadas cumbres,
descendí acantilados. Descubrí bellas flores,
corrientes cristalinas, frutos apetecibles
y animales amigos, pero no te encontraba.
Decidí finalmente hacerme hacia la mar,
emprender la aventura. Zarpé con una nave
cargada de esperanza, repleta de ilusiones,
un horizonte azul me mostraba el camino.
Pero las olas fueron poniéndose furiosas
y fui perdiendo el rumbo y la fe escaseaba.
El mar era un desierto con negros nubarrones,
me encontraba sin brújula, con harapos por velas,
peregrino sin rumbo con los sueños perdidos.
Tampoco te encontré estando a la deriva,
pero llegó la calma y vi un puerto a lo lejos,
llegué y pisé la tierra y empecé nuevas sendas,
esta vez sin agobio, destino a las estrellas.