18/6/16

DUELO ENTRE OPUESTOS

Mi vida es una guerra entre voces distintas
una que siempre engaña, otra que nunca miente.
Que no, que no me sigas pidiendo lo imposible,
compromiso sin fechas, deseos compartidos,
promesas inviolables, fidelidad a ciegas.
Que no, que no pretendas convertirme en tu esclavo,
que mi mañana sea seguir siempre tus pasos,
que renuncie a mis gustos, que repita tus gestos.
Que no, que no vendo mi alma a cualquier precio,
que el placer no lo es todo, que el poder es injusto,
que el dinero no puede comprar las amistades.
Aparta de mi vista tus aviesas promesas,
no me tientes sabiendo que soy un hombre débil,
no caeré en tus redes –diabólico verdugo–.
Opté desde hace tiempo por seguir a un dios padre,
por amar a un dios hijo, por un espíritu santo
que jamás me presiona, que me deja ser libre.
Que sí, que sí pretendo vivir ese evangelio
que no busca riqueza, ni poder, ni placeres,
que perdona mis faltas, que nunca me condena.
Que sí, que sí comprendo que es difícil hacerlo,
que voy contra corriente, que caeré mil veces,
pero estoy convencido de que vale la pena.
Mi vida es una guerra entre voces distintas
una que siempre engaña, otra que nunca miente.