Hago
silencio, medito en el misterio,
y oigo
voces que me hablan quedo al oído,
no hay
ruidos superfluos ni extraños
y una confusa
luz surge del ocaso
sin
sombras que condicionen mis ensueños.
No existe
el ruido, ni la oscuridad,
Déjame
estar aquí, extasiado,
sin ningún
miedo a nada, ni a la muerte,
sé que
estás a mi lado,
que me
obligas a salir de mí,
a entenderme contigo.