10/3/16

BALADA TRISTE DEL DESEO

¿Por qué quiero volar si temo desplomarme?
¿Por qué quiero luchar si asumo ser vencido?
¿Por qué quiero esperar si sé que nunca llegas?
¿Por qué temo aguardar, perder, caer?
Temo que dentro de la concha no haya nácar,
temo que este nuestro volcán esté apagado,
temo que el sueño se convierta en pesadilla.
¿De qué extraño material estoy creado?
Tú, que eres de la pureza de la perla,
tú, que quemas como lava incandescente,
tú que me haces soñar con vastos territorios,
dime dónde está tu difusa figura,
dónde escuchar tu hermética voz.
Haz que el día brote de la noche,
que del desaliento surja la esperanza,
dame fuerza e ingenio para encontrar
el mudo sonido de tus pasos.
Infúndeme tu aliento diáfano y sereno,
destila en mí tu sangre derramada,
siembra alegre tus semillas en mi prado,
impón tus manos en mi cansada frente
y que descienda tu espíritu a mi carne
para que la distancia, la prisión, el olvido,
no sigan torturando mi intermitente sueño.
Ayúdame a respirar, a levantar el vuelo,
a enfrentar con valor la batalla,
a no desesperar en tanta larga espera,
a encontrar un mañana impostergable.
Llena mis manos de tu caricia cósmica.