“A veces me pregunto qué hago yo aquí
explicando la Historia que recién aprendí.”
(J. A. Labordeta)
Y vuelta a
repetir que el sujeto concuerda con el verbo ejemplo tras ejemplo en la pizarra
mientras ellos se evaden o dormitan o piensan en sus amantes fugitivos pensando
que les robo las rosas de su juventud en erupción ese fuego de deseo que les libera y les condena a la hoguera de la vida y copian distraídos las ilustrativas frases para ellos carentes de concordancia con sus intereses que formulan siempre en presente nunca en futuro o en el subjuntivo y yo les hablo de lengua y de la vida con mi lengua de humo y el amor de mi vida pero no escuchan mi deseo de que tengan un amor como el nuestro tienen prisa como yo la tuve en su momento tienen prisa por salir a las calles y disfrutar de su momento aunque siguen copiando palras inconexas para ellos como predicativo o
complemento de régimen ignorantes de que el mañana ajará sus cuerpos y sus
ilusiones ignorando la soledad el destrozo las espinas el subjuntivo pero
tienen prisa por salir a la noche y disfrutar de todo lo prohibido olvidando al
viejo profesor que no entiende de rosas sin marchitar todavía que solo sabe
lengua y una lengua muerta que les roba inútilmente su tan precioso tiempo su
único sujeto