“¡Roca
inmortal, limite al mar y al viento:
hecha
mi sangre verbo de tu gloria
arrástreme
tu cauce violento
hasta
fundir mi sino con tu historia!”
(Eugenio
de Nora)
Necesito urgentemente
un curso acelerado de sofrología.
Me falla la memoria, me desconcentro a veces,
en seguida me irrito y vaga por los suelos
mi creatividad.
No temo, sin embargo, la irracionalidad que
me rodea,
ni proyecto en mi mente cinéfila
recuerdos negativos ni realismos mágicos.
Necesito armonía entre el cuerpo y el alma,
en mi querer y obrar serenidad de espíritu
y poder expresarme con claridad y tino.
Necesito aprender de mí mismo,
aprehender de otros y del Otro:
así podré ser libre,
dueño absoluto de mis pensamientos.
Me siento original, irrepetible, único
y con cierta tendencia a lo más trascendente,
pero tengo mis dudas de si no estoy en
éxtasis,
de si mi sensación de bienestar
me deja en deuda con esa percepción
extravagante y extraordinaria,
de si
solo estoy soñando con volver
al líquido amniótico o al mundo de la idea
donde no había preocupaciones,
donde estaba en la gloria.
No temo la didáctica de mis ilustres próceres
que me enseñaron y me conformaron
tal como soy en porcentaje altísimo,
que nutrieron mi intelecto con supuestas
verdades
con denodado esfuerzo.
Creo que te necesito.