Dame, Señor,
el don de la bondad
principio
del amor y la virtud,
dame de
cuerpo y alma la salud
que me
permita ver con claridad.
Dame, Señor,
la firme voluntad
de andar en
vida con solicitud
al entregarme al otro en plenitud
imitando tu
amor y tu verdad.
Así podrá mi
frágil corazón
responder al
gran don que recibí
sin perder
un segundo de pasión
y a pesar de
mi mal tener así
tu alegre
compañía y tu perdón
y no impedir
tus planes sobre mí.