25/2/14

QUE NADIE ME LO ROBE

Brotó ayer un febrero en mi costado
que parecía una campiña húmeda,
verde, esperanzadamente verde,
que hizo crecer un manto de alegría,
espigas en balance por el viento.
Que sea bienvenido y que se quede
habitando en mi cuerpo renacido,
que no se fugue cuando está en mis brazos:
¡me siento tan feliz en este instante!
Le regalo la lluvia de mis ojos,
incansables trabajarán mis manos,
dará ciento por uno la cosecha
que llenará el granero todo el año.