No lo voy a decir (preterición)
pero…
estabas convencido del poder de
la palabra,
de la elegancia del arte y la
belleza,
del sabor de la sal, de la
inocencia de los niños.
Creías que la democracia era el
poder del pueblo,
confiabas en un futuro más feliz
y cercano,
en la purificación de la rapiña
y de lo obsceno,
en las manos, los cuerpos, las
voluntades siempre unidos.
Creías hacer posible la canción
del olvido,
estabas convencido de que la luz
domina las tinieblas,
de que el agua y el tiempo acaban
por horadar la piedra,
de que las medicinas curan
enfermedades,
de que algún milagro un día lo
cambiara todo:
no creías que tu fe se acabara
tan pronto.