No sé,
no sé qué siento
cuando
te espero.
Recojo
en mi mirada
algo
que no ha existido
y me
despojo,
desposeo
el silencio
pronunciando
tu nombre.
No sé,
no sé qué siento.
Al
calor del recuerdo
una
sombra me abriga
ocultando
el camino
como si
fuera polvo
que me
dejara ciego.
Cuando
te espero
contemplo
expectativas,
cruzo
los brazos
presintiendo
un encuentro
sin
palabras, como humo,
como
una película velada.
No sé,
no sé qué siento.
Mi
cuerpo no me sirve,
es una
imagen inconsciente;
para la
cita no hay ni siquiera huellas,
las ha
borrado el tiempo.
Cuando
te espero
me
quedo como inmóvil
expectante
por que algo suceda
algo
como una luz aparecida
de
dentro de mí mismo
que me
lleve al capítulo
final,
definitivo.