18/2/13

NAZIENDO AL MORIR

                (A Jesús Tello)
Te cambiaron los campos de trigo de tu Épila
por otros que no sabías que existieran:
Angulema, Mauthausen,
¿por qué les llamarán campos?  –pensaste–.
Te cambiaron la vida por algo parecido a la muerte
con tan solo dieciséis primaveras.
Te metieron como a los animales
en vagones de carga y de descarga.
Tras desnudarte impunemente, te raparon el pelo,
te dieron uniforme de los de prisionero
y un número de serie: tres mil ochocientos cuarenta y uno.
Tuviste algo de suerte, ¡qué sarcasmo!
pues asististe a la caída de muchos compañeros,
seguro que creías que tú eras el siguiente.
Un día, por sorpresa, te viste liberado,
no sé de qué, porque no te dejaron ni volver a tu tierra.
Has muerto en Tournefeuille, anciano,
y atormentado por los recuerdos del pasado.
¡Ojalá que el campo de la inmortalidad te reconforte!