11/1/13

REFLEXIÓN

Voy a hablarme a mí mismo.
Nunca comienzo a concluir nada,
se repiten las dudas. La parte que he ganado
se encuentra con la parte que he perdido.
Me creo lo contrario de lo que soy,
de lo que piensan que soy
y repetidamente voy de más a menos
disminuyendo y aumentando de  menos a más.
La mitad perdida y la mitad ganada
me constatan las dudas.
Siempre concluyo por comenzar todo,
se suceden certezas y mi llanto
se transforma en sarcástica sonrisa.
Creo estar confundido, pero ¿no es vivir dudar?
El tiempo es empezar, terminar,
tal vez también callar sea hablar en silencio.