Estoy
marcado en el muslo
con un
pez, soy tuyo.
Hago
pública mi pertenencia,
no la
oculto. Caerán mis enemigos
en la
sinrazón de sus creencias.
La “llama
de amor viva”
que
brota de mi ser se desparrama
en
palabras y actos, amor y besos.
Podrán
matarme de hambre,
mas no
de sed, pues bebo de tu fuente
y
enriquezco la tierra y riego los terrones,
los
corazones de quienes me acompañan.
¡Sopla
tu aliento sobre mí para inspirarme!