14/4/12

A RAIMUNDO SALAS

Eras callado,
pero hablaste muy claro.
Quisiste castigar
de cara a la pared
la injusticia y el miedo.
Hiciste redoblar
las campanas a vivo.
Dirigiste tus pasos
a un horizonte nuevo.
Sembraste la esperanza.
No pudieron quemar
tu lápiz ni tu mesa,
no hicieron de ti un cero.
Hoy sigues enterrado
con los ojos abiertos.