Devorando palabras con la boca,
estrangulando belleza con los dedos,
con los ojos apagando las luces,
con el corazón rompiendo amores
no cabe subsistir ni dar aliento
a otras bocas, a otros ojos, a los otros.
Besar, reír, acariciar, querer:
no hay hombre malo si es un hombre
por más que huya de sí,
por más que no se encuentre.
Siempre existe un refugio en la tormenta.