29/8/11

NUEVE

No me podré expresar
por temor a que huyas,
como aquellos gorriones
que temen los sonidos,
como la luz del día
que marchita el crepúsculo,
como el fuego acallado
por el agua de lluvia.
Ya no podré escribir
poemas que te agraden
por miedo a oídos sordos,
por miedo a ojos cerrados,
por miedo a que te marches.