Desde
que el mundo es solo cambio,
desde
que el sol ilumina la tierra,
desde
antes de las pinturas rupestres,
desde
antes de articular ningún lenguaje,
desde
antes de aparecer los continentes,
desde
que los animales se aparean,
desde
que la lluvia cae de los cielos,
desde
antes de comenzar las guerras,
desde
antes de las glaciaciones,
desde
que Saturno se adornó de anillos,
desde
que se formó el oxígeno y el agua,
desde
antes que todas religiones,
desde
antes de la luz de las estrellas,
desde
antes de las notas musicales,
desde
mucho antes que las bellas artes,
desde
antes de engendrarse la vida,
desde
que hombre y mujer perpetuasen la especie,
desde
antes de la hierba y de los árboles,
desde
antes de los dioses del Olimpo,
desde
antes de la fuerza del amor y la muerte,
desde
antes de lo alto y lo profundo,
desde
antes de la risa y el llanto,
desde
que germinó la primera semilla...
Antes,
mucho antes, tú eras tú,
tenías
en la mente la ordenación del caos,
un
futuro armonioso de paz y de alegría,
un
plan perfecto de diacronía,
la
sincronización de toda la existencia.