APUESTO POR…
(A Alfonso Carlos Comín)
Prefiero la levadura al molde,
el ejemplo a la propaganda,
la realidad a los conceptos,
la presencia a la huida,
la compañía al aislamiento,
la compasión al desprecio,
la fábula a la casuística,
el carbón mineral al oro,
la verdad al halago,
la colaboración a la
autosuficiencia,
el nosotros al yo,
la voluntad de Dios a la mía,
el diálogo al silencio,
la compañía a la ausencia,
la persecución al amiguismo,
el espíritu a la letra,
la cruz a los banquetes,
el humanismo al nihilismo,
la poesía a los dogmas,
el último lugar frente al primero,
la libertad frente a la opresión,
la fe frente al positivismo,
lo simple frente a lo complejo,
la paz frente a la lucha,
el uso y no el abuso,
la justicia y no la caridad,
los textos y no los pretextos,
el menor mal al “mal menor”,
la inocencia al puritanismo,
la pobreza espiritual a la
riqueza,
la contemplación frente a la
introspección,
el calor o el frío frente a lo
tibio,
lo inferior o superior a lo
mediocre,
el misterio frente a la razón,
el amor a la burla,
la conversión a la diversión,
la humildad al poder.
A tu persona frente a todo.