Solo por
capricho elijo algunas veces
enfrentarme,
otras huir,
unas veces
el monte y otras el asfalto,
la rosa o
las espinas.
Elijo por
capricho lo apolíneo
cuando me
siento fuerte,
lo dionisíaco
si la pasión me embarga,
la tradición
o la vanguardia,
lo
monstruoso o lo bello
lanzando una
moneda al aire.
Soy caprichoso
en todo
en mis
hechos y en mis dichos,
en mi fe y
en mi duda,
en la risa o
el llanto,
en el amor o
el odio
según van
mis antojos.
Solo por
capricho me decanto, tozudo,
por lo
dulce, otras por lo amargo,
por el temor
o por la confianza;
a veces veo
claro, otras estoy perdido
-creo que
por manía-.
Aunque tal
vez lo que llamo capricho
sea el azar,
el destino
tan caprichosos
siempre,
o quizá la
predestinación
siempre
inamovible
y no yo
quien decide.