23/1/14

ASEDIO, ASALTO Y VICTORIA

Fuiste muy poco a poco ganando la batalla,
silenciosamente, con una estrategia sublime,
sin hacer uso de las armas mortales.
Avanzaste entre trincheras escondidas
como topo con ojos y con ojo avizor
que clava su pila, como un visor de rifle,
en la presa que aparece indefensa.
Llegaste paso a paso delante de mis muros,
a unas pocas zancadas de mi fuerte castillo
y lo asaltaste, cruzando el foso,
 llegando a la barbacana , derribando
la puerta con no sé qué tipo de ariete.
Me creía seguro, inexpugnable; pensé que nadie,
nadie, me conquistaría de esa manera, cambiaría mi vida.
Me equivoqué, ingenuo, ignorante de tu poder,
de tus caminos, de tu fuerza, de tu magia.
Ahora, en cautiverio, te ruego que no arruines,
que no engañes mi fe y mi esperanza en tu dominio;
que en grilletes de oro esté en tu compañía.
No tengo miedo al verte, aunque mi sangre late aprisa,
tiemblan mis piernas y claudico a tus órdenes.