20/11/13

TANATOFOBIA

Recuerdo que hace años,
allá por los ochenta,
fuimos a visitar
el cementerio de Stagliano
(la Génova turística).
Entonces no le di importancia,
ahora me parece
de mal gusto y macabro
ir de visita a un camposanto
por muchas esculturas
reconocidamente bellas
que allí haya,
por más que hombres famosos
reposen enterrados.
¡Nunca consideraré
hermosa la existencia
de una ciudad de muertos!
Soy reacio a acercarme
(incluso en funerales familiares)
a lugares tan lúgubres.
También tiendo a evitar
las misas de difuntos.
Por desgracia he tenido
que acudir a la fuerza
a Montjuïc, a Torrero,
a Polloe, a la Almudena
y a muchas más necrópolis.
Firmaría ahora mismo
no volver a ninguna sepultura
que no sea la mía.