30/6/13

GRACIÁN

Agudeza, ingenio, prudencia, discreción,
crítica, sátira, sutileza, calidad, calidad, calidad.
Estilo es lo que sobra, rebosa la belleza.
Viviste por saber y supiste vivir
para admirar al mundo con tu cosmovisión,
con tus alegorías sobre el hombre.
Llevaste a cabo el más ambicioso intento
de la literatura: todo el Barroco está en ti
como en una gavilla.
Militaste para Dios (aunque milicia es malicia)
como un héroe, un político
razón de estado de ti mismo.
Supusiste un incordio para tu Compañía
-“ese sujeto”- te llamaron,
te vedaron la tinta, el papel y la pluma,
a ti, el cráneo más privilegiado.
Hasta quisiste irte, pero ya no era tiempo.
Cual Marcial los aforismos te subyugaron,
vindicaste el aragonesismo
como si fuera un oráculo intelectual.
Y es que en casa, ya se sabe,
nadie es profeta: tuvo que ser Schopenhauer
quien aprendiera español para leerte.
Si la vida es pura paradoja… ¿tú fuiste pesimista?
No, la exprimiste y la taxonomizaste como nadie.
Preñaste las palabras, incluso las creaste
como prestidigitador del verbo.
Inmortal es tu obra: calidad y belleza.