Estoy en guerra en esta vida,
en el tablero juego mi estrategia,
deseo derrotar a las oscuras
hordas que se dirigen a mi casa.
Carezco de peones que me ayuden
para ganar (cuatro sílabas)
al enemigo que me cerca.
Se acabó ya el descanso de mi torre
y ahora solo es un babel confuso.
Hasta mi fiel caballo se encabrita
y sueña con hundirse en la marea
para ser hipocampo sosegado.
En mi jardín ya no tienen perfume
las damas de noche que poseo
y mi dama, mi reina, está muy triste
porque su rey puede que acabe muerto,
a no ser que la magia que le guía
lo transforme en cuidador de puercos.
Asustados mis alfiles huyen
en diagonal desordenada
ante las negras aves y de mal agüero
que les atacan al menor descuido.
Pero sigo con vida en esta guerra
aunque el coraje y el valor me falten,
aunque el miedo y la duda me atenacen.
Al fin y al cabo, como en toda batalla,
nadie sale ganando,
todos salen perdiendo.