Voy a
hablarme a mí mismo.
Nunca
comienzo a concluir nada,
se
repiten las dudas. La parte que he ganado
se
encuentra con la parte que he perdido.
Me creo
lo contrario de lo que soy,
de lo
que piensan que soy
y
repetidamente voy de más a menos
disminuyendo
y aumentando de menos a más.
La mitad
perdida y la mitad ganada
me
constatan las dudas.
Siempre
concluyo por comenzar todo,
se
suceden certezas y mi llanto
se
transforma en sarcástica sonrisa.
Creo
estar confundido, pero ¿no es vivir dudar?
El
tiempo es empezar, terminar,
tal vez
también callar sea hablar en silencio.