27/12/12

PALABRA EN PENA


Escribir es un no ser, consciente,

una forma de morir, despacio,

en el variante piélago de nuestra travesía.

Es una tumba de papel que linda con lo eterno,

es una hoguera, una horca, una lapidación,

una descarga de un millón de voltios,

una bala que hiere en pleno corazón,

es un continuo ahogo, es un perpetuo ictus.

Una manera de acabar, despacio,

el viaje que es el hombre, en el fondo inconsciente.

Pero es la única, la mejor de acercarse

(con sudores de tinta)

al saber que lo ignoramos todo,

al tejer y destejer de sueños una historia,

a armar y deshacer el puzle

del curso imprevisible del río de los días.