26/3/12

CUARESMA III

Ni millones de lenguas
harían que escucharas,
que atendieras mis ruegos...
Ni sacrificios miles,
ni cientos de holocaustos
tu ira aplacarían...
Por eso el corazón
solamente te ofrezco:
sé que no lo desprecias.
Por eso una palabra
solamente te digo:
Abba.