Las
reglas ya no sirven,
sobra
el rito,
me
niego a la ortodoxia,
busco
el espíritu de la letra,
deseo
ir más allá,
más
allá de las normas,
del
bien y el mal,
romper
estereotipos.
No, no
soy un místico
y
tampoco un hereje:
me
llaman el AMOR.