Ya
vienen todos los otoños
de mi
vida en este que comienza
y mis
palabras van cayendo
al
vacío, en saco roto,
como
todas las hojas que cayeron.
Censurarán
mi voz,
mas no
la malvasía
que
crece asoleada
en mis
fértiles hazas.
Vuelve
mi cuna a estar
en este
octubre
asomándose
a los acantilados,
vuelve
mi féretro
deshojando
el silencio.
Brindo
por el tiempo espiral
que me
mantiene vivo,
que me
permite alzar la voz
y
expirar el pasado
y ser
un Ubú rey
rompedor
y colérico.