Dando
la espalda al sol radiante
miro
hacia el fondo de mi cueva:
me
hacen señas las sombras
como
manos chinescas,
encogen
y se alargan las figuras
como
encendidos cirios
y detrás
de un celaje de gasa
signos
velados oscurecen las luces.
Ya no
sé si estoy afuera
o
dentro de mi mundo.