Como en una caja de música suave, vieja y empolvada,
laten los recuerdos de lo que fue y no es.
Necesito las aguas de mares negros, rojos, muertos,
para rujiar mi jardín de las delicias, yermo ahora,
y que broten de nuevo acordes de otros tiempos
que sean lo que fueron.
Si debo atravesar mares de plata, o espejos o nubes,
si he de salvar cañones, hoces, mayos,
lo haré con mi guitarra al hombro
y sonará, sonará, sonará
nuestra canción de nuevo.