A
verte he venido,
ante
ti me postro,
bajo
tus cinco llagas,
cabe
la cruz sagrada,
con
todos mis pecados,
contra
mí mismo luchando,
de
mis temores huyendo,
desde
mi pobre esencia,
durante
largo tiempo,
en
perfecto silencio
entre
sombras y luces
hacia
un íntimo encuentro
hasta
que tú lo digas
mediante
torpes rezos
para
así ser oído
por
tu misericordia
según
lo aconsejaste
sin
lazos ni ataduras
so
pretexto de oírte
sobre
todas las cosas
tras
esta noche oscura
versus
el enemigo
vía
tu corazón
donde
tu Padre y Espíritu
cuando
la paz
como
garantía de mi amor.