Mi corazón
es una erupción constante
de de fuego,
gases y cenizas
que arrasan
el dolor, el miedo,
que vuelven
la ilusión de no estar muerto,
de juntar
las manos con los compañeros,
de pintar de
colores el infierno.
Volcán
impetuoso que devuelve
la claridad,
la luz de la esperanza.
De mi
interior brota la calma,
la pasión
como lava que lava la miseria,
casas de
acogida para los que han perdido
las cosas
más preciadas.
Y aunque
digan es imposible hacerlo
yo sé que yo
lo afirmo con mis versos.